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El Frente Amplio marca su unidad en Madrid: la izquierda se moviliza con la bandera del Estado Protector contra la «oligarquía»

Madrid. En un mitin multitudinario celebrado este sábado en el Parque del Manzanares, las fuerzas que conforman el denominado Frente Amplio (incluyendo Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns) buscaron reafirmar su unidad de acción, marcando un claro mensaje de resistencia política y social ante el adversario de derecha. Los líderes de la coalición hicieron hincapié en la defensa de los servicios públicos, la vivienda y el sistema de pensiones, intentando dejar atrás las disputas internas para proyectar una fuerza unificada de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre.

La jornada se centró en presentar un pacto de 15 formaciones, un hito que, según voceros como Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona, significó un esfuerzo por «pasar página» de las complejas y fallidas negociaciones con Podemos, sin que esta disputa obstaculizara su propósito común. «Si alguien no se quiere sentar a una mesa no se le puede obligar», sentenció Colau, marcando la unidad de acción sin necesidad de unificarse en siglas.

Pensiones, alquileres y la lucha de clases en el centro del debate

El eje temático que vertebró todos los discursos fue la defensa del bienestar social. Los referentes del espacio acordaron que las pensiones y la vivienda son las banderas de la batalla venidera.

Verónica Martínez, coordinadora de Movimiento Sumar, defendió el bloque de políticas clave: «Con el Frente Amplio en pie no se tocan las pensiones, se congelan los alquileres y se suben los salarios». Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, reforzó este tono de confrontación, arengando a la militancia: «Aquí no se baja nadie… tenemos 43 días y lo vamos a lograr».

Ernest Urtasun, portavoz de Comuns, adoptó un tono de alerta roja, advirtiendo que las derechas intentan «asaltar las instituciones para ponerlas al servicio de las oligarquías». «La derecha ya ha empezado en esta campaña hablando muy claro. Van directos a cargarse nuestro sistema público de pensiones y es algo que no vamos a permitir», aseveró Urtasun, utilizando en su discurso el riesgo de políticas neoliberales.

Un frente unido contra la «desmoralización»

La narrativa colectiva fue clara: el objetivo no es solo obtener votos, sino impedir que el proceso democrático sea coartado por fuerzas externas. Tesh Sidi, de Más Madrid, enmarcó el plebiscito como «una lucha entre la clase trabajadora y una élite a la que no le piden ningún tipo de sacrificio».

Este sentimiento de resistencia fue corroborado por el ministro Bustinduy, quien acusó a la derecha de intentar «desmoralizar» a la izquierda con encuestas negativas. «Nos quieren con los brazos caídos y van a tener lo contrario. Ni media confesión, ni media distracción, a defender a la gente trabajadora hasta la victoria», decretó.

Mientras tanto, la preocupación por el descontento interno fue mitigada con llamados a la unidad popular. Emilio Delgado, cabeza de lista del Frente Amplio por Madrid, apeló a superar las «arenas movedizas» y a entender que «se acabó el tiempo de unir a los partidos y empieza el tiempo de unir a la gente».

A pesar de que el pacto no logró la adhesión de todas las fuerzas progresistas (siendo necesarias listas separadas para Podemos e Irene Montero en la capital), el mensaje que resonó con fuerza fue el de la movilización continua y la defensa de un «Estado protector y que dé seguridad humana», según lo recordado por Toni Valero, coordinador de IU, y el llamado general a llenar las urnas «de esperanza».

Fuentes: El Mundo, El Español, 20 Minutos, El Diario

Foto de Frames For Your Heart en Unsplash