Tecnología

Adaptación de sistemas de control del CERN mediante cambio de distribución de software

Los requisitos tecnológicos de las nuevas versiones de sistemas operativos amenazan con dejar obsoletos los ordenadores industriales clave que mantienen operativos los aceleradores del CERN. Ante la imposibilidad de realizar una sustitución de hardware a escala masiva, el laboratorio ha optado por una solución de cambio de distribución de software, transfiriendo sus sistemas de control a Debian 13.

La necesidad de adaptación surge porque el avance en el software ha creado incompatibilidades con el hardware existente en el complejo de aceleradores. Los equipos informáticos que gestionan las instalaciones, conocidos como Front-End Computers, están en riesgo. Estos sistemas, que incluyen ordenadores industriales y sistemas embebidos, son críticos para la comunicación con la electrónica de control de los aceleradores.

La complejidad del problema reside en los sistemas operativos tipo Red Hat, que introducen requisitos de procesador más estrictos con cada nueva versión. Los niveles de la etiqueta x86-64 no son estáticos, sino que avanzan (como de v2 a v3), incorporando conjuntos de instrucciones más modernos. Las versiones más recientes de Red Hat Enterprise Linux (RHEL) han incrementado estos requisitos, lo que provoca que los procesadores anteriores, aunque funcionales con el software previo, quedan fuera de los mínimos exigidos.

El análisis de riesgo que llevó a cabo el CERN en 2023 determinó la extensión de esta incompatibilidad. Se calculó que aproximadamente el 47% del parque informático utilizaba procesadores de nivel x86-64 original, quedando por debajo del mínimo requerido por RHEL 9. Además, un 17% estaba en x86-64-v2, lo que entraría en conflicto con la actualización prevista hacia RHEL 10 y el nivel v3. Este cálculo significó que, siguiendo la evolución natural del sistema operativo, casi dos tercios de la infraestructura se verían afectadas por la incompatibilidad de hardware.

La magnitud del desafío fue amplificada por la naturaleza de la infraestructura. Estos sistemas están interconectados a cerca de 17.000 dispositivos, incluyendo equipamiento especializado y electrónica de control, y están unidos por unos 70.000 cables. Por ello, una sustitución de hardware no es un simple reemplazo, sino un proceso complejo que requiere verificar compatibilidades, modificar la electrónica, reorganizar cableados y volver a validar cada componente del sistema.

Cuando los responsables calcularon los costes de la solución física,

Fuentes: Xataka

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