Tecnología

Avance de las políticas energéticas en el Congreso tras las próximas elecciones

La convocatoria electoral del 29 de noviembre ha generado un periodo de incertidumbre sobre la tramitación de varios proyectos clave del sector energético, lo que afecta a la hoja de ruta de la descarbonización en España.

La celebración de nuevas elecciones generales, convocadas por el presidente del Gobierno, sitúa en pausa la ejecución de múltiples planes del actual Ejecutivo, especialmente en lo que concierne al sector energético, el cual atraviesa un momento de alta complejidad a nivel internacional. La principal preocupación de las distintas entidades intervinientes no reside en la eventual paralización de los marcos regulatorios, sino en la posible extensión del tiempo necesario para su aprobación final.

Uno de los expedientes centrales es la planificación eléctrica. El Ministerio para la Transición Ecológica presentó una propuesta destinada a guiar la adaptación de las infraestructuras energéticas hacia la descarbonización de la economía, aumentando la capacidad para cubrir la creciente demanda industrial. Este plan, diseñado como un modelo de electrificación para la red de transporte, se encuentra actualmente suspendido. Debido a su fuerte dependencia tanto del Ministerio para la Transición Ecológica y el Consumo (MITECO) como de la implicación de diversos gobiernos autonómicos, y a la falta de conclusión del proceso legislativo antes de la votación, su aprobación final dependerá de la composición del próximo Gobierno.

Otro ámbito de revisión es el mercado de capacidad. Previamente, la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, elaboró un borrador inicial en septiembre de 2025 con el objetivo de aumentar la red de electricidad en un total de 27.700 megavatios, buscando paliar la saturación actual del sistema. Aunque se llevó a cabo la aprobación y regulación de las condiciones de un mercado de capacidad durante septiembre de 2026, es probable que el lanzamiento de la primera subasta se demore considerablemente. Esto podría obligar al sistema a seguir utilizando el Sistema de Reserva Activa de Desajuste (SRAD) para mantener el equilibrio energético.

En cuanto a los territorios insulares y las ciudades autónomas, otro plan pendiente concierne a la regulación de la actividad de generación eléctrica en Ceuta y Melilla. Según los datos disponibles, la implementación de una interconexión submarina mediante cable reducirá la dependencia de la producción que se genera localmente. Además, el papel que desempeñará la central de ciclo combinado que operaba en la ciudad autónoma aún está pendiente de definición.

En el ámbito de las instalaciones tecnológicas, el Gobierno también había promovido un Real Decreto destinado a la regulación de los centros de datos. Esta iniciativa generó cierto debate y acumuló más de 10.500 alegaciones, lo cual complica su resolución en un periodo de tiempo reducido. La propuesta reguladora exigía que el consumo del ochenta por ciento de estos centros procediera de fuentes renovables ajustables en función de la hora, y que dichas fuentes tuvieran una antigüedad inferior a los dieciocho meses. A pesar de esta complejidad regulatoria, fuentes recientes indican que las autoridades gubernamentales tienen previsto aprobar dicha regulación antes de la jornada electoral.

La energía, en esencia, es un conjunto de decisiones políticas con implicaciones de desarrollo a largo plazo. Por estas razones, la incertidumbre que ha generado el calendario electoral es particularmente notable. El foco de la preocupación no se limita únicamente al resultado de la votación, sino más bien a la definición de las prioridades que establecerá la siguiente legislatura, determinando qué asuntos se mantendrán activos en la agenda política y cuáles podrían quedar postergados.

Fuentes: Xataka

Foto de Quino Al en Unsplash