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Cambio de enfoque de Volkswagen hacia la movilidad eléctrica reorganiza la producción en Alemania

La marca alemana Volkswagen está reestructurando sus procesos operativos y de producción en respuesta al aumento de la demanda de vehículos eléctricos puros por parte de los consumidores en Alemania, superando incluso a los modelos que funcionan con combustibles tradicionales.

Según reportes de medios especializados del sector automovilístico, el mercado alemán —el más grande de Europa— está impulsando a Volkswagen a una adaptación significativa de su cadena de suministro y manufactura. Los compradores nacionales están encargando ahora un mayor volumen de vehículos 100% eléctricos en comparación con la adquisición de modelos de gasolina o diésel. Esta tendencia de demanda está obligando a la compañía a revisar y reorganizar sus propios horarios y la distribución de la capacidad productiva en sus distintas fábricas.

El movimiento de la demanda eléctrica llega en un momento complejo para Volkswagen, que se encuentra atravesando una reestructuración operativa considerable. La corporación ha confirmado planes para desvincular unos 50.000 puestos de trabajo en los próximos años. Adicionalmente, el futuro de sus cuatro plantas no está completamente definido, si bien existe un acuerdo con un fondo de origen israelí para que la instalación de Osnabrück se destine a la fabricación de armamento.

El impacto de esta transición se evidencia en los planes de producción. Mientras que en la planta de Wolfsburgo, encargada de vehículos como el Golf, el Tiguan y el Tayron, se han cancelado turnos extraordinarios previstos, lo que reduciría la producción anual estimada de más de 600.000 a cerca de 580.000 unidades, las plantas dedicadas a la movilidad eléctrica están experimentando un aumento de capacidad. En Emden, sede del modelo ID.7, se añadirán al menos dos turnos extras. Asimismo, la producción en la planta de Zwickau se incrementa tras la buena aceptación del actualizado modelo ID.3 Neo.

El impulso más notable proviene de modelos compactos eléctricos. El ID. Polo es señalado como un motor clave, superando los 40.000 pedidos únicamente en el mercado europeo. En España, el modelo de 116 CV y 37 kWh presenta un precio inicial de 25.995 euros (antes de descuentos) y una autonomía WLTP de 334 km. La demanda ha sido tan alta que, según los informes, el vehículo se ha agotado en todos los acabados disponibles, con listas de espera que alcanzan los diez meses.

Otros modelos de la misma plataforma también están impulsando el interés por la marca. Se han confirmado unos 60.000 pedidos adicionales para vehículos como el Skoda Epiq y el Cupra Raval, además del Volkswagen ID. Cross, cuyo plazo de pedidos comenzó en julio con un precio inicial de 36.628 euros. Es relevante señalar que tanto el ID. Polo como el ID. Cross tienen sus procesos de fabricación establecidos en territorio español, específicamente en las plantas de Martorell y Landaben.

La adaptación de la producción también implica deslocalización de modelos. La fabricación del Golf, por ejemplo, se trasladará a México en el año 2027.

A pesar del aumento de ventas eléctricas y el reajuste de las fábricas alemanas, existen consideraciones operativas y financieras. Señalan que el volumen de ventas de coches eléctricos no garantiza automáticamente un aumento de beneficios para la compañía. Los expertos apuntan a que, comparado con los modelos de combustión, los eléctricos requieren menos componentes mecánicos y, en general, menos mano de obra para su montaje. Esto limita la capacidad de sustituir la producción de un vehículo de combustión por uno eléctrico y mantener el nivel operativo actual de las instalaciones en Alemania.

Miradas de la industria se centran ahora en el segmento de entrada. Se espera que en el próximo año VW lance un vehículo eléctrico de menor tamaño y coste, bautizado tent

Fuentes: Xataka