Clima de tensión y altercados interrumpen partido entre Cali y Bucaramanga
Un vibrante, pero caótico, encuentro de la Liga BetPlay entre Deportivo Cali y Atlético Bucaramanga terminó con un empate 1-1, pero la finalización del partido fue interrumpida por múltiples confrontaciones, acusaciones de mala conducta arbitral y disturbios en las gradas.
Durante la jornada 8 del torneo, el compromiso deportivo entre el Deportivo Cali y Atlético Bucaramanga, celebrado en el Estadio de Palmaseca, se caracterizó por una profunda tensión que trascendió el ámbito futbolístico. Si bien el marcador finalizó empatado a uno, la narración de los hechos se centró en la secuencia de eventos polémicos que ocurrieron después de la anotación del empate azucarero.
El encuentro había generado cierta ventaja para Bucaramanga tras el gol registrado por José García en el minuto 72. No obstante, la controversia se incrementó considerablemente durante el tiempo de adición. En ese lapso, la dinámica del juego estuvo marcada por una polémica arbitral que resultó en la concesión de un penal a favor del Deportivo Cali. La conversión de este penal por parte de Leyser Chaverra en el minuto 90 más nueve desató una reacción inmediata en el campo, desbordando rápidamente el control del ambiente tanto dentro como fuera del césped.
A raíz del empate, la situación se descontroló por completo. Según reportes y material audiovisual difundido, el entrenador de Bucaramanga, Pablo Peirano, fue señalado por una serie de acciones que generaron la efervescencia. Específicamente, se reportó que Peirano pateó un balón de manera desafiante hacia la cancha. Adicionalmente, el técnico se habría dirigido airadamente hacia el área de juego para confrontar al cuerpo arbitral. Estos sucesos culminaron en un altercado físico con jugadores del equipo local, llegando a que se reportara una aparente agresión dirigida contra Keimer Sandoval.
La escalada de la tensión provocó un intercambio de golpes e insultos entre varios integrantes de ambos equipos. El resultado inmediato de estos altercados fueron las expulsiones directas de José García, del cuadro de Bucaramanga, y del propio Keimer Sandoval, perteneciente al Deportivo Cali.
La perturbación se extendió más allá de los límites de la cancha. Ante el desenlace caótico del partido, algunos aficionados lograron abrir puertas de acceso e intentaron irrumpir en el terreno de juego. A pesar de los esfuerzos realizados por el personal de seguridad, el árbitro tomó la decisión de suspender el encuentro, determinando que no existían las garantías necesarias para reanudar los dos minutos restantes del partido.
En la conferencia de prensa posterior al encuentro, Rafael Dudamel, estratega del Deportivo Cali, manifestó su descontento público con el comportamiento de su colega. Dudamel declaró tajantemente sobre el incidente: «Es una vergüenza lo que ha hecho mi colega (Peirano), ha pateado una pelota, después se fue a la mitad de la cancha y ahí agrede a Keimer Sandoval. Es una pena que pase esto».
Por su parte, Pablo Peirano optó por no comparecer ante los medios de prensa. Su asistente técnico, Javier Tetes, asumió la rueda de prensa y justificó la interrupción del juego señalando que el árbitro gestionó dos acciones específicas con la presencia de individuos dentro del campo, lo cual, según Tetes, desvinculaba a la delegación visitante de la responsabilidad de los incidentes principales. Se espera que en las próximas horas la Comisión Disciplinaria de la Dimayor realice un análisis exhaustivo de las planillas arbitrales y las grabaciones de seguridad, con el objetivo de dictaminar sanciones que puedan aplicarse tanto a los deportistas y cuerpos técnicos involucrados como al propio estadio de Palmaseca debido a fallos detectados en la seguridad del espectáculo.
Fuentes: Marca