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Estrategia de la UE busca centralizar compras de energía para afrontar volatilidad del mercado

La Unión Europea está articulando una propuesta de compra energética conjunta para fortalecer su capacidad de negociación ante un mercado de suministros cada vez más inestable. Esta iniciativa busca mitigar el alto coste de la dependencia de combustibles fósiles importados, mientras se establece una hoja de ruta a largo plazo basada en la electrificación y la soberanía energética del continente.

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, presentó al Parlamento Europeo una propuesta de envergadura que propone tratar la demanda de energía como si proviniera de un único estado. La medida tiene como objetivo que la Unión Europea centralice la contratación de diversos recursos, coordinando los esfuerzos de los 27 Estados miembros.

La necesidad de este cambio se deriva del notable incremento en los costes energéticos. Según datos citados por la Comisión, los europeos han gastado unos 100.000 millones de euros en combustibles fósiles importados desde el inicio de la guerra en Irán. Este gasto excesivo se atribuye al encarecimiento, en especial, del gas, que ha experimentado un aumento del 140%, junto con la subida de los precios de los carburantes, a pesar de las liberaciones de crudo y diésel realizadas por el G7.

El plan de acción a corto plazo consiste en que la UE articule una compra conjunta que cubra no solo el gas, sino también el petróleo, el hidrógeno verde y los minerales esenciales para el desarrollo de baterías. Al centralizar la negociación, se evitarían las 27 transacciones separadas que requerirían los 27 países. Esto permitiría utilizar el bloque entero como instrumento de presión para conseguir mejores condiciones en un mercado energético en auge.

No obstante, la jefa del Ejecutivo comunitario ha aclarado que la solución definitiva no se encuentra en las compras conjuntas. A medio y largo plazo, la respuesta estructural debe ser la electrificación de la economía europea. Para reducir la vulnerabilidad económica ante las fluctuaciones internacionales, es crucial abordar la dependencia energética del continente.

Para lograr una autonomía energética, el plan plantea alcanzar un objetivo de electrificación que eleve la participación del sector del 23% al 46% en el año 2040. Si se consiguen estas metas, las economías de la UE podrían ahorrar hasta 260.000 millones de euros anualmente en compras de energía a terceros.

A pesar de las medidas propuestas, la situación energética actual requiere atención. La Unión Europea aún mantiene gran dependencia de combustibles tradicionales como el gas y el petróleo para su mezcla energética. Este contexto genera la preocupación de que las perturbaciones en el suministro puedan mantenerse o incluso deteriorarse durante el invierno, especialmente considerando que las reservas de gas son las más bajas registradas en años recientes.

Fuentes: Xataka

Foto de Antoine Schibler en Unsplash