Estudio acústico revela el impacto sensorial de las antiguas tumbas etruscas

Un equipo de investigadores ha aplicado análisis acústico y inteligencia artificial para determinar la experiencia sonora y física que los visitantes habrían tenido al ingresar a las históricas tumbas etruscas situadas en la región de Tarquinia, Italia.
Investigadores de la Universidad de Oxford, Maurizio Forte y Jacqueline Ortoleva, han desarrollado un enfoque novedoso para comprender los rituales y la vivencia cultural de la civilización etrusca. Su estudio se centró en medir cómo la acústica de los espacios subterráneos —más de 6.000 tumbas en la zona central de Italia— modificaba la percepción y la atención humana. Para ello, llevaron a cabo mediciones de ecos mediante palmadas siguiendo la norma ISO 3382, complementando estos datos con modelos de inteligencia artificial para simular el movimiento y la atención dentro de los espacios funerarios.
El estudio comparó dos estructuras notables: la Tomba del Gallo y la Tomba dei Demoni Azzurri, dos ejemplos que ofrecen experiencias sensoriales opuestas. La Tomba del Gallo, caracterizada por ser pequeña, está diseñada para guiar la visión de manera secuencial y ordenada a lo largo del recorrido. En contraste, la Tomba dei Demoni Azzurri es significativamente más grande y posee una cualidad reverberante que provoca una sensación de desorientación considerable y una concentración máxima de la atención en la figura del demonio azul ubicada en la estancia.
Mediante sus cálculos acústicos, los investigadores lograron cuantificar la diferencia en los ecos generados. Mientras que en la Tomba del Gallo el eco duró entre 1 y 1,5 segundos en la mayoría de las frecuencias analizadas, en la de los Demonios se detectaron reverberaciones que llegaron hasta los 7,5 segundos en rangos de sonidos graves. Utilizando la ayuda de la inteligencia artificial, los autores plantearon un posible recorrido emocional para el visitante en la tumba de los Demonios: un tránsito desde un estado de calma hacia la sorpresa ante la aparición del demonio, concluyendo en un estado que podría interpretarse como un trance en la parte posterior de la cámara.
La importancia de esta investigación radica en que el conocimiento actual sobre los rituales etruscos se basa principalmente en la iconografía artística y en objetos recuperados, ya que la mayoría de estas tumbas han sido saqueadas. Al incorporar las condiciones físicas del espacio —como la reverberación, la oscuridad o el estrechura—, el estudio ofrece una perspectiva única sobre cómo se construyeron y se vivieron estas ceremonias. Los resultados sugieren que cada tumba pudo haber sido diseñada de manera única, adaptada a un efecto vivencial específico.
Este interés por la sonoridad no es un hallazgo aislado, sino que está intrínsecamente ligado a la civilización etrusca. Para esta cultura, el sonido ocupaba una posición central, siendo el segundo motivo más frecuente después de la música en las pinturas funerarias. Los etruscos incluso mantenían un calendario llamado brontoscópico, diseñado para predecir el futuro basándose en el sonido de los
Fuentes: Xataka
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