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Estudio analiza cómo el café afecta la microbiota intestinal y el riesgo cardiovascular

Los efectos del consumo de café en el organismo han sido objeto de múltiples investigaciones científicas, abarcando desde su composición química hasta su impacto directo en la salud digestiva y el sistema cardiovascular.

Recientes estudios han comenzado a detallar cómo esta bebida, popular a nivel global, interactúa con la microbiota intestinal, la comunidad de microorganismos que reside en el tracto digestivo. En este ámbito, datos analizados en 2024 por el epidemiólogo genético Tim Spector, basados en más de 22.000 participantes en Estados Unidos y Reino Unido y combinados con información de 54.000 personas, revelaron una conexión significativa entre el consumo de café y el aumento de la bacteria Lawsonibacter asaccharolyticus en el intestino.

Según los hallazgos, la presencia de esta especie bacteriana se incrementó entre 4,5 y 8 veces en aquellas personas que consumían café. Es relevante señalar que este incremento no depende de la cafeína. Por el contrario, el crecimiento de la bacteria se ha observado con mayor rapidez al consumir café descafeinado, lo que sugiere que el mecanismo podría estar relacionado con compuestos como los polifenoles o metabolitos específicos del café, como la trigonelina y el ácido quínico. No obstante, las fuentes consultadas destacan que aún no se ha determinado si este cambio microbiano constituye un beneficio para la salud humana, ya que el tema permanece bajo investigación.

Más ampliamente, la correlación entre el café y el microbioma no es un fenómeno nuevo. Ya en 2021, un análisis que examinó más de 150 tipos de alimentos encontró que el café presentaba la mayor correlación con la composición del microbioma en un grupo de mil personas. Este efecto afecta el equilibrio de las especies microbianas presentes, alterando el perfil de la comunidad sin modificar necesariamente la diversidad global de la flora intestinal.

Otro aspecto estudiado es el aporte de fibra. Aunque se ha popularizado la idea de que una taza de café supera a un vaso de zumo de naranja en contenido de fibra, esto se fundamenta en un estudio de 2007. Dicho estudio determinó que el café preparado contenía entre 0,47 y 0,75 gramos de fibra soluble por cada 100 mililitros, y que la versión soluble era aún más rica en ella. A pesar de esto, el propio investigador Tim Spector advirtió que no se ha demostrado que esta fibra específica posea los mismos beneficios para la salud que la fibra proveniente de verduras o frutas.

En relación con la salud cardiovascular, un estudio publicado en 2022 evaluó a casi medio millón de personas a lo largo de doce años y medio. Los resultados mostraron que el consumo de café, particularmente entre dos y tres tazas diarias, estaba asociado con una disminución en la incidencia de enfermedades cardiovasculares y en la mortalidad. De manera complementaria, una revisión general sugirió que el riesgo de diversas enfermedades disminuye de forma más marcada con la ingesta de tres a cuatro tazas diarias. Sin embargo, los autores de esta revisión alertaron que, para confirmar si estas asociaciones son causales, son necesarios ensayos clínicos aleatorizados y recomendaron cautela en el caso de mujeres embarazadas o aquellas con alto riesgo de fracturas.

Fuentes: Xataka

Foto de Jessica Lewis 🦋 thepaintedsquare en Unsplash