Cultura

Hacia el diálogo entre el paisaje y la construcción contemporánea

La reconocida arquitecta Carme Pinós ha demostrado a lo largo de su carrera su habilidad para integrar las intervenciones humanas en entornos naturales y urbanos, enfocando su obra en la relación profunda entre la estructura y el territorio.

Carme Pinós es considerada una de las arquitectas más influyentes de las últimas décadas en España, destacando por un trabajo que combina el respeto por el paisaje con una visión innovadora del hábitat. La arquitecta obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura en 2021, y su obra ha generado reconocimiento a nivel global. A pesar de que su nacimiento y desarrollo profesional ocurrieron en Barcelona, una parte significativa de su infancia se desarrolló en un entorno rural de una propiedad familiar en Lleida. Este contacto continuo con la naturaleza marcó fundamentalmente su comprensión de la arquitectura, orientándola siempre hacia la consideración del territorio y la relación que se establece entre lo construido y el medio natural. En declaraciones propias, Pinós ha señalado que el vínculo con el entorno geográfico y con lo auténtico aporta una gran fuerza.

Su etapa académica comenzó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, coincidiendo con los últimos años del periodo franquista. Fue en este contexto que estableció un vínculo personal y profesional con Enric Miralles, relación que se mantuvo activa por más de diez años y que resultó en varias obras emblemáticas dentro del panorama arquitectónico contemporáneo. Un ejemplo notable de este periodo fue el Cementerio de Igualada, un proyecto que ha sido reconocido internacionalmente por su capacidad de articular la topografía, la memoria y la arquitectura.

Esta época de formación fue crucial para la definición de su identidad profesional y personal. Tras la separación profesional de Miralles en 1990, Carme Pinós emprendió un nuevo ciclo profesional liderando su propio estudio. En este punto de inflexión, la arquitecta comentó que su capacidad para trabajar con entusiasmo y alegría se mantuvo constante. En esta fase, proyectos como el paseo marítimo de Torrevieja, la pasarela de Petrer y el Parque de la Molineta pusieron de manifiesto su aptitud para intervenir en el espacio público, priorizando la experiencia y el uso de las personas que habitan dichas áreas.

Paralelamente a su trabajo de diseño, la actividad docente desempeñó un papel determinante. A lo largo de más de veinte años, Pinós impartió clases, talleres y conferencias en diversas instituciones educativas en regiones de Europa, América y Asia, consolidando su reputación como una de las arquitectas españolas con mayor alcance en el ámbito educativo internacional.

Uno de los proyectos que solidificó su prestigio fuera de España fue la Torre Cube en Guadalajara (México). Este edificio capturó la atención de la crítica internacional, recibiendo valoraciones positivas de profesionales consolidados como Kenneth Frampton, quien subrayó la singularidad de su planteamiento arquitectónico.

Su desarrollo profesional incluye múltiples encargos y concursos a nivel internacional, abarcando desde complejos universitarios y centros culturales hasta la regeneración de espacios urbanos. Entre los proyectos más destacados se encuentra la transformación de la plaza de la Gardunya en Barcelona. En este conjunto se

Fuentes: El Confidencial Cultura

Foto de Augustine Wong en Unsplash