Internacional

Muere Gloria Steinem, una leyenda del feminismo

Gloria Steinem: Una Vida de Resistencia, Empatía y Palabra Radical

Descanse en paz Gloria Steinem (1934 – 2026)

La voz de Gloria Steinem ha sido el eco de la conciencia feminista, un grito constante por la igualdad y la redefinición de los roles de género. A lo largo de décadas, su activismo no solo ha marcado hitos políticos, sino que ha logrado desmantelar nociones culturales sobre lo que significa ser mujer, ser racional o tener derecho al poder. Su obra fue un testimonio vivo de que la historia del cambio social se escribe con palabras.

Desde sus inicios en los movimientos por los derechos civiles, Steinem ha utilizado su pluma y su escenario como trincheras de batalla. Como se puede ver en fotografías icónicas de sus marchas y discursos (como el de 2017), su presencia siempre ha sido un llamado a la acción, confrontando a las estructuras de poder desde la perspectiva de la igualdad.

El Poder de la Narrativa y el Mercado Cultural

Para Steinem, el feminismo nunca fue solo una lucha política, sino una batalla por la propia percepción. En sus palabras, la cultura popular juega un papel crucial: «La cultura popular moldea nuestra idea de qué es normal, pueden ser nuestros sueños y cuáles son papeles. Política, por supuesto, decide cómo se distribuyen el poder y dinero en pa.s. Ambas igual importantes, cada una influye la otra.»

Esta doble lucha, entre la esfera cultural y la económica, es un tema recurrente en su obra. Su visión desafía la idea de que la política es un dominio ajeno al día a día, demostrando cómo el consumo, los medios y la conversación diaria son campos de batalla por el género.

Desafiando el Ciclo y la Razón

Quizás la crítica más audaz de Steinem ha sido su capacidad para exponer la arbitrariedad de los sistemas de género. Utilizó la biología, particularmente el ciclo menstrual, no como un tabú, sino como una herramienta de análisis social. Su retórica confronta directamente la dicotomía entre razón y emoción, al cuestionar: «Si se supone que las mujeres somos menos racionales y más emocionales al principio de nuestro ciclo menstrual cuando la hormona femenina está en su nivel bajo, por qué no es lógico decir esos pocos días nos comportamos como comportan los hombres durante todo el mes?»

Esta pregunta, más que una mera observación, es una herramienta de desmantelamiento. Demuestra que las clasificaciones de género son construcciones narrativas, y por lo tanto, pueden ser alteradas.

La Empatía como Acto Radical

Más allá de los debates de poder y economía, Steinem siempre defendió la empatía como el motor del cambio. Para ella, la conexión humana es el verdadero termómetro de la sociedad. Sus palabras resuenan con una sabiduría radical: «La empatía es la más radical de las emociones humanas.»

Este llamado a la conexión encuentra su paralelo en la observación de la masculinidad, tema que la llevó a advertir sobre la necesidad de comprender los patrones de las relaciones modernas: «Nunca resolveremos la feminización del poder hasta que no resolvamos masculinidad de riqueza.»

Un Legado de Voz y Resistencia

Los homenajes a lo largo de su vida —desde los Women’s Media Awards hasta la Medalla Presidencial de la Libertad otorgada por Barack Obama— atestiguan su inquebrantable relevancia. Sin embargo, es su voz, cruda e irónica, la que permanece más fresca. Cuando fue confrontada con líderes políticos de turno, no dudó en señalar la brecha entre el discurso y la acción.

Su trayectoria nos recuerda que el activismo es un proceso constante de cuestionamiento. La lucha no se gana con un solo discurso grandilocuente, sino con la persistencia en la duda, en la exigencia de la verdad y en la defensa de esa humanidad compartida.

Gloria Steinem nos enseñó que el verdadero empoderamiento comienza con la capacidad de nombrar lo que está mal y de exigir que el lenguaje sea un vehículo de justicia, y no de opresión. Su vida es un manual de cómo ejercer la palabra como el derecho humano más poderoso y transformador. Su obra perdurará, recordándonos que la conciencia crítica es nuestro activo más radical.

Foto de L’Odyssée Belle en Unsplash