Próximo lanzamiento probará la viabilidad de centros de datos en órbita

Google se prepara para un ensayo clave en el espacio: el lanzamiento de un prototipo de satélite equipado con chips de inteligencia artificial. Aunque la misión no buscará crear un centro de datos orbital funcional de inmediato, el objetivo es recopilar datos fundamentales sobre cómo resisten estos componentes electrónicos el entorno extremo y las fuerzas de un lanzamiento espacial.
Este proyecto, denominado Project Suncatcher, está diseñado para explorar la posibilidad de establecer infraestructura de computación avanzada en órbita. La motivación principal surge del cuello de botella energético que afecta el desarrollo de sistemas de IA en tierra firme. Al ubicarlos en el espacio, los satélites podrían acceder a una fuente de energía solar constante, lo que, teóricamente, permitiría alimentar grandes clústeres de procesamiento sin depender de las redes eléctricas terrestres ni de la disponibilidad de potencia en un lugar concreto.
El prototipo será lanzado mediante la misión Transporter-18 de SpaceX, en colaboración con Planet Labs. En este primer vuelo, Google pondrá en órbita baja terrestre cuatro unidades de Procesamiento Tensorial (TPU) de la compañía. Es importante señalar que la carga útil no está diseñada para ejecutar tareas complejas de inteligencia artificial, sino más bien para someter a estos chips a las condiciones físicas reales de un viaje de lanzamiento.
Los ingenieros de Google se centrarán en evaluar tres desafíos críticos del entorno espacial. En primer lugar, se probará la resistencia de los chips a la fuerza y la vibración generadas durante el ascenso. Aunque el trayecto dura solo diez minutos, la nave experimentará fuerzas de hasta diez G, con picos de aceleración que pueden alcanzar los 100 G en ciertos componentes.
El segundo reto es la exposición a la radiación en órbita. Anteriormente, Google ya realizó pruebas de laboratorio sobre los chips, sometiéndolos a una dosis de radiación equivalente a la que recibirían al permanecer cinco años en el espacio, y los componentes resistieron dichas pruebas. Finalmente, se abordará la gestión térmica, un punto crucial dado que en el vacío no hay aire para disipar el calor de la misma manera que en la superficie terrestre.
Si la misión inicial resulta exitosa, el plan de Google contempla la siguiente fase del proyecto Suncatcher. Consiste en utilizar satélites cargados con chips de IA, que obtendrán su energía de la luz solar y que podrán intercambiar información entre sí mediante láseres de alta velocidad. Según los detalles del proyecto, la meta es contar con dos satélites operando en órbita en el año 2027 para poder llevar a cabo las pruebas necesarias con los sistemas láser.
Fuentes: Xataka
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